Transparencia, la deuda eterna

Dos caras bien distintas muestran los políticos, sean del partido que sean: una en campaña o en la oposición, otra muy distinta en el poder.

Cuando se postulan, a ninguno se le cae dela boca la promesa de transparencia ni las alabanzas a la honestidad, cuando están fuera del gobierno reclaman de todo a los funcionarios, pero cuando asumen se escudan en todas las artimañas posibles para no rendir cuentas, para esquivar controles, para estirar rendiciones de cuentas hasta el infinito.

Unos lo hacen por pícaros, otros por proteger a los pícaros. Pero cuando llegan al poder todos caen en la misma actitud, y lo hacen por la razón más simple: porque pueden.

No hay leyes firmes en Catamarca, no hay normas que se cumplan. No se puede evitar algún hecho de corrupción en cualquier gobierno, pero ¿por qué hacerlo todo tan fácil? ¿Por qué no complicársela un poco a los que están manejando dinero público? ¿Por qué no defender un poco a los ciudadanos?

Proponemos –podríamos decir exigimos, pero se nos van a reír- tres cosas, ahora que empiezan nuevos gobiernos en todas partes (municipios, legislatura, provincia). Tres cosas nada m´s, que si se hicieran servirían mucho. Anote algún alma caritativa con poder:

DECLARACIÓN JURADA REAL

Que se pida a todos los funcionarios que asuman, desde gobernador hasta el último director, una declaración jurada de bienes. Estamos cansados de ver gente hacerse millonarios de la noche a la mañana, cansados de ver los que pasan de la bicicleta a la 4×4 en un par de meses, de ver paseos por Europa en familia de gente que el verano anterior comía sándwiches en el río, de ver que se compran propiedades en todos lados cuando sumando los sueldos que cobran por planilla no les da ni para el alquiler. Es cierto, se pueden buscar testaferros, pueden burlar la ley, pero acá ni siquiera hace falta, porque no se los controla. Declaraciones juradas ya!

TRANSPARENCIA FISCAL

La Cámara de Diputados ya dio media sanción a un Proyecto de ley, iniciado por la diputada Paola Bazán, de adhesión  a la ley Nacional 27.275 – Ley de Acceso a la Información Pública, e introdujo modificaciones en la ley provincial Nº 5336. La ley establece que para acceder a la información no será necesario acreditar razones ni interés determinado, bastara presentar solicitud simple consignando mínimamente en ella identificación de la autoridad, organismo o ente a quien se le requiere la información; del requirente y determinación clara y concisa de los tipos o clases de información requerida, si fuere posible su individualización. Basta de secretos, basta de administrar dinero público como si fueran los dueños. Rindan cuentas, muestren lo que hacen, no es su plata.

OFICINA ANTICORRUPCIÓN

Tiene que haber un organismo con poder con pregunte, investigue, controle y llegado el caso denuncie. Y un organismo de control de verdad, en manos de la oposición, con presupuesto propio, independencia y poder. Nada de una oficina burocrática en manos de amigos. Existe ya un Tribunal de Cuentas, pero son una tortuga renga… recién están revisando expedientes de Octaviano Navarro, y cuando encuentran algo es del concejal suplente de un paraje perdido en la Puna. Podemos nombrar 200 casos de corrupción, y el Tribunal de Cuentas tiene menos acción que una película romántica.

Hagamos una vez las cosas en serio. Por supuesto, otra pata que hace falta es la Justicia, una Justicia independiente que alguna vez castigue a los corruptos… pero tampoco le podemos escribir una carta a los reyes Magos el cinco de enero. Somos ingenuos, pero no tanto.