Seis años de tragedia

La tragedia de El Rodeo, que se llevó una docena de vidas y dejó destruidas a muchas familias, sigue siendo un expediente más en la Justicia, que como hace con cada causa en la que aparezca el nombre de alguien vinculado al poder, dilata y dilata definiciones, pierde meses en cada trámite, da dos pasos para adelante y cuatro para atrás, y deja que pase el tiempo hasta que el olvido cómplice borre las causas.

Ahora el juez de Control de Garantías, Ramón Acuña, declaró nulo el pedido de sobreseimiento de Eduardo Brizuela del Moral (exgobernador), Néstor Rosales (exadministrador de Vialidad Provincial), Jorge Solá Jais (exadministrador de Vialidad Provincial), Luis Alejandro Dal Bon, Elías Seleme, Hugo César Zurita, Miguel Ángel Villafáñez, José Alberto Argañaraz, Daniel Alejandro Acuña, Luis Alfredo Pinetta y Juan Negui (secretario de Recursos Hídricos).

Así, sacamos la sortija y se viene otra vuelta de calesita para los reclamos de justicia, y ahora depende del fiscal que haya o no haya juicio.

Pero no se avanza, como que ya hay pedidos de elevación a juicio para los imputados Félix Casas Doering (exintendente de El Rodeo) y el exdirector de Defensa Civil, Alfredo Saavedra, y nada sucede.

¿Por qué debería avanzar la Justicia? ¿Por qué debería investigar a funcionarios públicos? Va contra la naturaleza de los tribunales catamarqueños, que siempre postergan, esconden, protegen o ignoran todo proceso que implique al poder.

No importa el reclamo de los familiares de las víctimas, ni importa la necesidad de respuesta de una comunidad que quiere saber si lo ocurrido el 23 de enero de 2014 en la villa turística El Rodeo, fue una tragedia natural o un desastre provocado por un puente irresponsablemente construido sin respetar el cauce del río. Si faltó prevención, si hubo negligencia, si lo ocurrido fue una fatalidad o la consecuencia de acciones humanas.

Puede ser que un juicio determine la culpabilidad o inocencia de los imputados. Que sea un proceso justo y se conozca la verdad. Pero que se haga de una vez, porque acá parece que todos los esfuerzos están dirigidos a archivar la causa algún día.

El tema es grave, hay una persona que desapareció ese día y nunca más fue encontrada, ni con vida, ni su cuerpo. Merece respeto, y los deudos de la tragedia se sienten burlados por estas idas y vueltas que no llevan a nada y hacen que pasen años y años sin respuestas.

La tragedia duró una noche para algunos. Para los familiares es una tragedia de seis años y contando, día a día, esperando, día a día, desde aquel triste 2014 a este 2020. ¿Cuánto más?

El Catucho.